Lanzamiento del Diplomado en Fundamentos Bíblico-Teológicos del Kerygma

El lunes 14 de marzo de 2022 el Centro Fuego de la Facultad de Estudios Bíblicos, Pastorales y de Espiritualidad de UNIMINUTO inició la segunda versión anual del “Diplomado en Fundamentos Bíblico-Teológicos y Pastorales del Kerygma” conducido por un excelente equipo de profesores Teólogos y Biblistas, incluyendo al Padre Fidel Oñoro, decano de nuestra Facultad.

El Kerygma nos presenta a Jesucristo Señor y Salvador que nos comunica el Espíritu Santo y nos revela la misericordia del Padre. Por esto, el “Primer Anuncio” o “kerygma” debe ocupar el centro de la actividad evangelizadora. Hoy necesitamos animadores de “primer anuncio” que sean testigos creíbles que comuniquen de manera más eficaz la experiencia transformadora del amor de Dios.

Este Diplomado realizado en alianza con la Coordinación de Primer Anuncio de la Arquidiócesis de Bogotá, ofrece una formación integral y específica a los “Animadores del Primer Anuncio”, desde el énfasis bíblico-teológico del Nuevo Testamento y del Magisterio reciente, que los capacite para conformar o fortalecer equipos parroquiales, diocesanos o comunitarios que dinamicen las iniciativas evangelizadoras kerygmaticas en sus diversos contextos eclesiales y sociales.

El diplomado de 120 horas se desarrolla en modalidad virtual sincrónico online por la plataforma Zoom. Las clases serán los lunes y miércoles de 7:00 pm a 8:30 pm y aún puedes inscribirte diligenciando el siguiente formulario: https://forms.office.com/r/dv4ZRGg7tt.

Más información en el celular315 3489967, Tel +571 2916520 ext 6164 o en el correo electrónico: Juliana.triana.p@uniminuto.edu

El Papa designó a monseñor Fisichella para preparar el Jubileo del 2025

“El Santo Padre Francisco ha confiado al Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización la coordinación, por parte de la Santa Sede, de la preparación del Año Santo 2025”: así lo informa un comunicado de prensa de la Santa Sede publicado hoy.

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Diplomad​o En Renovación Espiritual y Misionera de Comunidades Laicales

 

Objetivo General: Brindar herramientas formativas pertinentes y vigentes que fortalezcan sus criterios de discernimiento, para hacer más eficaz su servicio como líderes y servidores de sus Movimientos, Asociaciones, Comunidades Laicales y Grupos Parroquiales en la Iglesia y en la sociedad actual.

El Diplomad​o En Renovación Espiritual y Misionera de Comunidades Laicales está dirigido a laicos que tienen un liderazgo o realizan un servicio evangelizador en sus Comunidades, Asociaciones y Movimientos Laicales.

Sábados de 8:00 a.m. – 11:30 a.m.
🙋Informes e Inscripciones
Celular: 3138627897 – Diana Legro.

Valor de inscripción $ 280.000 por persona Inscríbete aquí: https://forms.gle/jFA8Fso55F8EFRwq6

VIVIR LA VULNERABILIDAD Y LA ESPERANZA

La irrupción de la Pandemia del Covid-19 en la historia de la humanidad, sin duda alguna, llevó al ser humano a experimentar su propia vulnerabilidad, lo expuso al sufrimiento, al dolor; hizo brotar de cada uno sus mayores virtudes, pero también sus más profundas ambiciones, su individualismo, inconsciencia e incluso insensibilidad.

Ante esta realidad, no ajenas a las situaciones antes mencionadas, hicimos una opción por Jesús, por ese Jesús presente en el pobre, en el enfermo, en el excluido; por aquel que es visto con ojos de miedo y de desconfianza. Era imposible no intentar aliviar el dolor, ya fuera por la enfermedad, por el virus o por la pérdida de un ser querido a consecuencia de este. Como mujeres consagradas al servicio de Dios y el prójimo, no podíamos estar encerradas cuando sabíamos que hermanos nuestros sufrían depresión a causa del confinamiento y nuestros enfermos nos necesitaban.

Por eso emprendimos el camino, muchas veces con miedo, con cansancio, con prevenciones, pero decididas a ser como Jesús, del cual dice la Palabra “Pasó haciendo el bien”. Acompañamos a los enfermos y sus familias en sus quebrantos de salud física y emocional. De igual modo, logramos ayudar en algunas de sus dificultades económicas apoyadas en la solidaridad de otros hermanos que compartieron aquello que tenían. La Clínica del Rosario siempre ha sido un lugar donde, como nos lo recomienda nuestra madre fundadora, Marie Poussepin, ofrecemos cuidado y atención al cuerpo y al alma, pues acogemos con caridad y misericordia la totalidad de la persona. Por ello, en medio de esta coyuntura redoblamos esfuerzos para seguir brindando acompañamiento espiritual, ofreciendo escucha, y viviendo con nuestros hermanos sus procesos de duelo. Como Hermanas Dominicas de La Presentación, procuramos en todo hacer resurgir la luz de la esperanza, porque, a pesar de todo, vale la pena vivir con coraje, con alegría, encontrándole sentido a la existencia aun cuando alrededor solo se hable de muerte. ¿Cuál es la razón para tener esperanza? Que Cristo está vivo y lucha ahora y siempre junto a todos nosotros para restaurar la humanidad.

H.Marisol Flórez Cuevas OP

Hermanas de la Caridad Dominicas de La Presentación

Clínica El Rosario-Medellín

ACOMPAÑAR LOS PROCESOS DE SUFRIMIENTO Y DUELO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

La pandemia provocada por el covid 19 ha generado muchos conflictos en la sociedad, desencadenando el florecimiento de situaciones irregulares y generando nuevos problemas. Uno de ellos está en el sufrimiento dolor causado por una gran cantidad de pérdidas que generan grandes conflictos emocionales y duelos.

El duelo es un conjunto de respuestas ante la pérdida de algo o de alguien, que se manifiesta en etapas y fases, donde es necesario hacerse consciente del propio proceso para realizar tareas que conduzcan a la aceptación.

Durante un año el Apostolado Proyección Dynamis ha realizado siete retiros masivos, a través de la plataforma Youtube, y ha desarrollado diferentes espacios virtuales y presenciales para ofrecer acompañamiento a personas y familias que han sufrido el desprendimiento de seres queridos que hacen su pascua hacia la casa del Padre. Este acompañamiento se realiza a través de conversaciones guiadas y talleres como: Sentidos del sufrimiento, etapas del duelo y hacia una vida nueva; estas temáticas se ofrecen a partir de una relectura de textos bíblicos, especialmente del Nuevo Testamento, en dialogo con las perspectivas psicológicas de acompañamiento en los procesos de duelo. Ya se publicó el primer tema con el nombre de: “Acompañamiento a enfermos de difícil cura a partir de Lc 23,39-43”, en la revista Theologica Xaveriana (DOI: https://doi.org/10.11144/javeriana.tx68-186.aedc). Además, se contempla la publicación de los demás temas que se desarrollan en los retiros y en los acompañamientos.

La experiencia de los retiros del duelo de manera virtual es una propuesta desde la Nueva Evangelización donde se enfrentan dificultades como el consuelo a través de la plataforma, los momentos de oración y música, y la recepción de los testimonios como recurso de acompañamiento. El esfuerzo más grande consiste en mostrar el rostro misericordioso del Padre que acompaña a los dolientes, fortalece “la esperanza viva” (1 Ped 1,3) y genera nuevos dinamismos de vida en la construcción de un nuevo proyecto de vida en medio de las pascuas que se experimentan. Son muchas las personas que agradecen este acompañamiento para ayudar a elaborar los duelos en tiempos de pandemia por el covid 19.

El aporte innovador consiste en contribuir a salir mejor y fortalecido de las pérdidas, las crisis y las dificultades surgidas en tiempos de pandemia por el covid 19, con la sanación interior necesaria empezar nuevos procesos de vida. Son elementos personales y familiares que aportar a sanar al mundo y favorecer a que los participantes se encuentren con Jesucristo resucitado y se vuelvan sus testigos en los contextos donde conviven.

Manuel Tenjo Cogollo

Centro Fuego Nuevo

 

Lectio Inauguralis – Diplomado Renovación laical

La Arquidiócesis de Bogotá, el Centro Fuego Nuevo y la Facultad de Estudios Bíblicos, Pastorales y de Espiritualidad de UNIMINUTO, tienen el placer de invitarlos a la Lectio Inauguralis de nuestro Diplomado de Renovación Espiritual. El evento será transmitido por Facebook live en nuestro canal de la Facultad. Haz clic en el siguiente link para entrar:

https://www.facebook.com/Facultad-de-Estudios-B%C3%ADblicos-Pastorales-y-de-Espiritualidad-Uniminuto-101403787931984

El Buen Samaritano

El pasado sábado 7 de marzo se llevó a cabo un encuentro con la comunidad de Servidores del Servidor, quienes realizan acompañamiento y apoyo a habitantes de la calle. El evento se realizó en las instalaciones de la casa San Bernardino de los Frailes Franciscanos, acompañado por el Teólogo y Coordinador del área de Nueva Evangelización Manuel Tenjo Cogollo del Centro Fuego Nuevo de la Facultad de Estudios Bíblicos, Pastorales y de Espiritualidad de UNIMINUTO, quien compartió dos temas en torno a la parábola del Buen Samaritano (en Lc 10).

El primer tema que trató el teólogo Manuel Tenjo recibe como nombre “El amor a Dios se manifiesta en el amor al prójimo”, en el que muestra que no son dos amores, sino que con el amor que se confiesa a Dios se debe amar a los demás seres humanos; el segundo tema recibe como nombre “Las características de la misericordia”, en el que se señala los elementos propios de la misericordia en la narración del Buen Samaritano.

La actividad que recibió a 70 personas permitió un acercamiento para futuros proyectos de innovaciones pastorales entre los dos centros, y fortaleció la alianza que se construyó gracias a la gestión de ambas partes.

La conciencia ecológica en la sociedad contemporánea

Una Ecología Humana

Vemos con preocupación manifestarse en nuestro tiempo una creciente confusión antropológica que presenta múltiples y preocupantes síntomas. Por mencionar solo algunos, podemos anotar la confusión entre orientación e identidad sexual, la creciente pretensión de reclamar el aborto como derecho y conquista, la presentación del ser varón o mujer como materia de opción personal, la reducción de la sexualidad a mero instrumento de gozo y placer, los intentos de re-definir el matrimonio… la lista podría prolongarse…

Esta confusión reclama orientaciones y luces para el camino. La Iglesia, experta en humanidad, [1] sabe que debe prestar al mundo la diakonía de la verdad sobre el ser humano, varón y mujer, anunciándola y proponiéndola con métodos claros, nuevos y creativos. En el contexto confuso de la actualidad, la Iglesia parece tener cada vez más una tarea particular como baluarte donde preservar el orden de la naturaleza en ámbito humano.

En este contexto, el Santo Padre Benedicto XVI ha hablado en diversas ocasiones de la necesidad de defender la creación, consciente de que este tema resuena en la sensibilidad de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Sin embargo, es interesante notar como el Papa subraya que una parte fundamental de esta defensa de la naturaleza debe tener lugar protegiendo al hombre contra la destrucción de sí mismo, promoviendo una “ecología humana.”

¿A qué se refiere Benedicto XVI cuando habla de una ecología humana? Leyendo sus intervenciones [2] es interesante notar como el Papa no tiene en mente solamente un compromiso por la defensa de lo creado que tenga en cuenta también al ser humano. Su idea de «ecología humana» va más allá. Se refiere a recordar que el hombre mismo es parte de la naturaleza y a apreciar y acoger su lenguaje propio, lenguaje que encuentra inscrito en su ser; se refiere a respetar el orden de la naturaleza en la vida misma del ser humano, por el cual existe siempre y solo como varón y como mujer. El Papa nota con preocupación cómo cuando el hombre ignora este hecho y desprecia el orden de la creación, se va encaminando a la destrucción de sí mismo, creando la ilusión de una falsa libertad y una falsa igualdad. Nos ha alertado además ante la ilusión por la cual el hombre cree ser pura libertad que se crea a sí mismo, prescindiendo o creyendo poder prescindir, del dato de la naturaleza, que en cambio es condición de posibilidad de la libertad misma. Ha mencionado en sus reflexiones el término gender como promotor de este problemático intento de emancipación de la creación y del Creador.

En la Encíclica Caritas in Veritate decía: «Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepción, la gestación y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigación, la conciencia común acaba perdiendo el concepto de ecología humana y con ello de la ecología ambiental. Es una contradicción pedir a las nuevas generaciones el respeto al ambiente natural, cuando la educación y las leyes no las ayudan a respetarse a sí mismas.»[3]

Como el Papa nota, hay una especie de esquizofrenia en nuestra cultura, por la cual se promueve, justamente, el respeto por la naturaleza en todos los ámbitos; pero este respeto no parece referirse en los mismos términos al ámbito humano. En la vida humana, en cambio, parece abrirse campo cada vez más lo artificial y se presenta como un deseable “control”, como “libertad,” como “posibilidad de opción”, “progreso” o “conquista”.

El problema decisivo de la salvaguarda de la naturaleza, nos dice el Papa, «es la capacidad moral global de la sociedad. … Los deberes que tenemos con el ambiente están relacionados con los que tenemos para con la persona considerada en sí misma y en su relación con los otros. No se pueden exigir unos y conculcar otros. Es una grave antinomia de la mentalidad y de la praxis actual, que envilece a la persona, trastorna el ambiente y daña a la sociedad.»[4]

Mirando atrás, a la historia de la Iglesia, encontramos como ante graves crisis culturales y momentos de fuertes cambios fue en el seno de la Iglesia donde valores primordiales de la cultura fueron preservados y luego transmitidos a las posteriores generaciones. Por eso es que ante las problemáticas que constatamos en nuestro tiempo, ante el hombre que ha perdido cada vez más el sentido de su propia identidad y dignidad, parece acrecentarse el llamado a la Iglesia a ser aquel baluarte donde se “salvaguarde” lo humano, entendiendo esta salvaguarda no como un encerrarse en sí mismos, aislándose, sino como una preservación de la verdad, de la libertad, de la dignidad y vocación humanas tal y como han sido queridas por el Creador, para transmitirlas con fidelidad a las generaciones venideras.

[1] Cfr.  S.S. Pablo VI, Carta Encíclica Populorum Progressio sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos, 13; Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo, Vaticano, 31 mayo 2004, 1.

[2] Cfr. por ejemplo: S. S. Benedicto XVI, Discurso a la curia romana con ocasión del intercambio de felicitaciones por la Navidad, 22 de diciembre de 2008; Discurso en la visita al Parlamento Federal, Reichstag – Berlín, 22 de septiembre de 2011.

[3] Benedicto XVI, Carta Encíclica Caritas in Veritate, 51.

[4] Ibidem.

Fecha: Marzo – abril 2012

En: Página del Consejo Pontificio Para los Laicos

Por: Ana Cristina Villa Betancourt

La ecología integral que enmarca a la ecología humana

El Observatorio de Investigación del Centro Fuego Nuevo le realizó una entrevista al señor Alirio Cáceres Aguirre, sobre el tema de la “Ecología Humana”, una mirada desde los criterios de la Nueva Evangelización.

Alirio Cáceres Aguirre es un diácono permanente de la Arquidiócesis de Bogotá, casado, padre de tres hijos. Ingeniero Químico, especialista en Educación, Magister en Teología, su vocación específica es el diálogo entre Ecología y Teología. Fundó en 2002 el equipo de investigación “ECOTEOLOGIA” en la Pontificia Universidad Javeriana, donde laboró entre 1998 y 2014. Actualmente es el referente del programa de Ecología Integral del CELAM y CARITAS de América Latina y el Caribe, hace parte de la directiva del Movimiento Católico Mundial por el Clima (MCMC), coordina la MESETI (Mesa Ecoteológica Interreligiosa de Bogotá) y es el Animador Arquidiocesano para el cuidado de la Creación.

Pregunta No. 1: ¿Qué es la Ecología Humana desde la Laudado Sí’ y el enfoque del programa de Ecología Integral del CELAM y CARITAS de América Latina y el Caribe?

El Papa Francisco en la Encíclica Laudato si´ sobre el cuidado de la casa común, da un viraje a la noción que usualmente se maneja con el término “ecología”. Por lo general, la gente asocia ecología con lo “verde”, lo relaciona con la flora y la fauna sin incluir al ser humano y mucho menos a Dios. En la encíclica, el Papa propone una ecología “integral” que implica considerar las dimensiones de una ecología ambiental, económica, social, cultural y de la vida cotidiana (capítulo 4), con dos principios éticos (el bien común y la justicia intergeneracional) y una espiritualidad que corresponde a la vivencia de Dios de San Francisco de Asís, a quien considera un excelente ejemplo del “cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad.” (LS 10)

En este orden de ideas, la Ecología Humana debe comprenderse dentro de la Ecología Integral, dado que todo está conectado (LS 91, 138, 240), todo está relacionado (LS 70,120,142), los seres humanos no vivimos aislados, hacemos parte de la familia de Dios, somos creación suya y tenemos una inmensa responsabilidad para convertir esta casa común en un hogar común. La misión es que todo lo creado camine cantando ¡Laudato si´! alabando a su Creador. De ahí que en los capítulos finales de la encíclica se insista mucho más en la expresión “Ecología Humana” pues a través del diálogo y el ejercicio de la política (capitulo 5) y de la educación ecológica logremos una conversión integral y radical para vivir una espiritualidad que sea el reflejo de una cultura del cuidado que sustituya la cultura del descarte y de la muerte prematura.

Este es un giro muy profundo que caracteriza el planteamiento epistemológico de la encíclica, pues supera un antropocentrismo desviado, despótico e irresponsable. “El fin último de las demás criaturas no somos nosotros. Pero todas avanzan, junto con nosotros y a través de nosotros, hacia el término común, que es Dios, en una plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todo. Porque el ser humano, dotado de inteligencia y de amor, y atraído por la plenitud de Cristo, está llamado a reconducir todas las criaturas a su Creador” (LS 83) Incluso el Papa afirma que “Dios nos ha unido tan estrechamente al mundo que nos rodea, que la desertificación del suelo es como una enfermedad para cada uno, y podemos lamentar la extinción de una especie como si fuera una mutilación” (LS 89). Por eso es fundamental tener en cuenta que “No habrá una nueva relación con la naturaleza sin un nuevo ser humano. No hay ecología sin una adecuada antropología” (LS 118) …”no podemos pretender sanar nuestra relación con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones básicas del ser humano” (LS 119). No se puede proponer una relación con el ambiente aislada de la relación con las demás personas y con Dios. En este sentido, abordar la cuestión ecológica implica ahondar en el talante moral del ser humano y su evolución espiritual, indagando por el significado e implicación del desarrollo y la búsqueda de un buen vivir, según el querer de Dios.

Pregunta No. 2: ¿A qué retos y desafíos responde el tema de la Ecología Humana?

De lo anterior, se deriva el inmenso reto de comprender la vida humana dentro de la complejidad del universo creado y en correlación con la gravedad de la crisis ecológica. Todos los atentados en el ciclo de vida, desde la concepción hasta la tumba, interpelan la mirada desde la ecología integral. El aborto (LS 120), las falsas dialécticas antropológicas (LS 121), el relativismo práctico (LS 122), la explotación sexual, la trata de personas, el narco tráfico (LS 123), la perdida del valor del trabajo (LS 124), los ámbitos educativos como la familia, la escuela, los medios de comunicación (LS 213), la lucha frente al consumismo obsesivo (LS 203),la incidencia ciudadana frente a la corrupción (LS 179), el profetismo  y discernimiento frente  a los megaproyectos (LS 185) son algunos de los escenarios de dicho replanteamiento que se describe con la promoción de una ecología humana.

Pregunta No. 3: ¿Cómo se puede leer la Ecología Humana desde las líneas y criterios de la Nueva Evangelización?

En el Magisterio del Papa Francisco hay tres pilares que se articulan; La exhortación “Evangelli Gaudium”, la encíclica Laudato si´ y la convocatoria a la Asamblea Especial del Sínodo de la PanAmazonía.  Hay un énfasis en recuperar la alegría del Evangelio, con una actitud de alabanza hacia el creador y un reconocimiento a nuestra condición humana ligada a la territorialidad. No solo “somos tierra” (LS 2) sino que nuestra historia personal está ligada a los espacios geográficos (LS 84), el ambiente está ligado a nuestra identidad (LS 147).  La Nueva Evangelización no puede hacer caso omiso de la promoción humana y esto no se logra sin tener en cuenta los aportes de la Ecología Integral propuesta en Laudato si´. Es decir, la dimensión social de la Evangelización expresa una conversión ecológica, que “implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana”. (LS 217)

Pregunta No. 4: ¿Qué acciones y testimonios puede evidenciar que se están realizando en enfoque de Nueva Evangelización desde el programa de Ecología Integral del CELAM u otros espacios que usted conoce?

El Movimiento Católico Mundial por el Clima ha propuesto el lema “Vive Laudato si´”. No se trata tan solo de leer o estudiar la Doctrina Social de la Iglesia en lo que concierne a la ecología, sino que se trata de asumir un estilo de vida en el que sean” inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior” (LS 10). En este marco hay interesantes estudios entre la relación de Laudato si´ y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ONU), muchos aportes para el tejido de redes territoriales como la REPAM en la Amazonía, la REMAM en Mesoamérica, la REBAC en el río Congo, la REICOSUR en el Acuífero Guaraní y los glaciares del cono sur. Incluso en Colombia se están dando pasos hacia la Red Eclesial de la Cuenca del Río Bogotá con el concurso de nueve diócesis. En ese escenario, la Arquidiócesis de Bogotá está implementando el proyecto “Comunidades Eclesiales que cuidan la vida de nuestra casa común”. Nótese que el concepto de base es el de Ecología Integral, pues no hay dos crisis separadas una social y otra ambiental (LS 139), y todo planteo ecológico implica un planteo social que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres. (LS 49)

Entonces lo que se está promoviendo es una conversión de la cultura del descarte a la cultura del cuidado. El descarte reflejado en un mundo que parece un basurero, un inmenso depósito de porquería y en el que tratamos a los seres humanos como “desechables”. Al hablar de “cultura” nos referimos a las relaciones consigo mismo, con los demás seres humanos (especialmente los más pobres y vulnerables), con el resto de la obra creada y con Dios Creador. Eso explica que existan redes contra la trata de personas, para atender los migrantes, para cuidar a la niñez con cero violencias y cien por ciento de ternura, que pretenden proteger la vida de la familia de Dios dentro de la casa común. Lo ecológico ya no es algo verde y externo, sino multicolor e interno, pues busca dar gloria a Dios cuidando la vida de cada uno de los seres de su creación.

Pregunta No. 5: ¿Qué invitación puede hacer para que se animen a realizar acciones pastorales y evangelizadoras desde la Ecología Humana?

No hay porqué tenerle miedo a la Ecología Integral. Es importante enmarcar la ecología humana dentro de esa mirada integral e integradora: “Hoy el análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente. Hay una interacción entre los ecosistemas y entre los diversos mundos de referencia social, y así se muestra una vez más que «el todo es superior a la parte» (LS 141). Por todo lo anteriormente dicho, la animación ecológica de la Evangelización implica una capacidad holística de comprender la realidad. Las especializaciones que fragmentan nuestro pensamiento y acción eclesial, están debilitando nuestro potencial transformador como Iglesia. Recientemente el Cardenal Turkson, presidente de nuevo Dicasterio Vaticano al Servicio del Desarrollo Humano Integral, hablaba que la ecología integral implicaba dialogo y que el Papa Francisco había “integrado” los aportes históricos de San Pablo VI, San Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI para proponer esa perspectiva amplia sobre lo que acontece en nuestra casa común. Este es el tiempo de las sinergias y alianzas, es el momento de la pastoral de conjunto, del dialogo interdisciplinario, del trabajo interinstitucional, interreligioso e intercultural. No perdemos la referencia a los Derechos Humanos, pero sabemos que ninguna persona puede realizarse plenamente si no cuida responsablemente de la hermana agua y de los bosques, si no valora la vida de los animales y se preocupa por preservar los ciclos vitales de cada territorio. Como el Papa Francisco exhortó a los Movimientos Populares reunidos en Bolivia “Digamos juntos desde el corazón: Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo.” Que la alegría del Evangelio nos mueva a anunciar que Cristo Vive y que por eso crezcamos en conciencia que, en cada abrazo al pobre, al enfermo, al descartado, estamos abrazando la mismísima carne de Cristo. Así, abrazar al prójimo, abrazar al árbol, abrazar la propia historia con misericordia, se convierte en signo de esa presencia renovadora del Amor de los Amores. El rostro de ese Dios Comunidad Preciosa de Amor Infinito, está magistralmente resumido en la Oración Cristiana con la creación, que cierra la encíclica Laudato si´.

Desde esa lógica ecológica (sentido de hogar), promovamos ecoparroquias, colegios sostenibles, universidades sustentables, conventos ecológicos, promovamos ecobarrios y hogares ecológicos, donde se reduzca la huella de carbono, se “desplastifiquen” los eventos, se reduzca el consumo, se reúse y recicle, se reflexione en red.  La ecología integral que enmarca a la ecología humana, nos orientará para que nuestra gestión ambiental no sea un ejercicio meramente técnico, sino que esté impregnado de una espiritualidad de comunión que incluye la lucha por la justicia, la paz y el cuidado de todo lo creado. De este modo podemos “laudatosificar” la sociedad, es decir, condimentar con Laudato si´ cada una de nuestras relaciones cotidianas. Nuestra vida será un altar para alabar a Dios como discípulos misioneros custodios de la casa común, tal como titulan  los obispos del CELAM su carta pastoral sobre ecología integral (http://iglesiasymineria.org/wp-content/uploads/2018/03/CARTA-PASTORAL-CELAM-2018.pdf)

Un ejemplo muy claro y concreto es lo que la Iglesia Católica está planteando en la región amazónica. El Sínodo de los obispos que culminará en octubre con una Asamblea Especial en Roma, van guiando una caminar que no disocia lo social de lo ambiental. Lo que allí sucede, como también en los otros bosques tropicales del cinturón verde de la línea ecuatorial en África y Asia, es un espejo que interpela nuestro modo de vida, tan consumista y depredador. Tal modelo de desarrollo perjudica a los más pobres, frágiles y vulnerables. Si logramos conectar nuestros comportamientos cotidianos con los impactos ambientales que ocasionamos en lugares remotos, seguro podremos renovar la faz de la tierra y nuestros corazones por la acción del Espíritu Santo. Esa bolsa de plástico o botella que va a llegar al mar, o esa chocolatina que utiliza el aceite de palma que deforestó la selva, o esa ropa de marca que lleva el logo del trabajo esclavo de niños y mujeres, son algunos signos que nos interpelan, nos mueven a la conversión ecológica, y nos acercan a la experiencia íntima y personal con Jesucristo pues “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Benedicto XVI en Deus Caritas Est, N° 1). La ecología nos ayuda a reconocer nuevos lugares teológicos para ese encuentro con el Dios de la Vida. El aporte de una pastoral ecológica o de la animación ecológica de la Evangelización, es contribuir a entrar en comunión con el Misterio del Dios Todoamoroso. No es repetir acciones ambientalistas de ONG o el Estado, sino crecer en el cuidado de lo creación como una caricia, un don, una tarea que Dios mismo nos comunica en su inmensa bondad.